Vall de Almonacid, el pueblo cuidador
La Unidad de Respiro Familiar vive su mejor momento, la Escuela de Cuidadores llega al municipio y el centenario de la escuela promueve actividades intergeneracionales
Vall de Almonacid continúa avanzando en su apuesta por convertirse en un pueblo que cuida a sus vecinos más mayores. Tras diversas iniciativas sociales y comunitarias que se han puesto en marcha en los últimos meses, el municipio busca mejorar la calidad de vida de la tercera edad, apoyando a quienes las cuidan para así reforzar los vínculos entre generaciones.
La Unidad de Respiro Familiar es uno de los proyectos más potentes que se está realizando, acoge a alrededor de una docena personas mayores cada día. Este espacio funciona como un lugar de encuentro y socialización donde los participantes realizan ejercicios adaptados, juegos y talleres diversos. Entre las actividades destacan manualidades o sesiones formativas sobre seguridad en el uso del teléfono móvil, entre otras propuestas orientadas a mantener la autonomía y el bienestar.
A estas iniciativas se suman ahora los talleres de la Escuela de Cuidadores de la Fundación “la Caixa”, que se celebrarán en Vall durante las próximas semanas. Se trata de sesiones gratuitas dirigidas a personas que cuidan de familiares o colaboran como voluntarias, con el objetivo de ofrecer conocimientos, herramientas y apoyo emocional para mejorar la calidad del cuidado.
Los talleres tienen una duración aproximada de entre una hora y media y dos horas y están impartidos por profesionales especializados en ámbitos como la psicología, la enfermería, la fisioterapia o el trabajo social. Su enfoque se estructura en torno a tres dimensiones: el saber, con contenidos técnicos; el ser, centrado en valores y emociones vinculadas al cuidado; y el hacer, orientado a desarrollar habilidades prácticas.
El programa previsto incluye tres sesiones: “Cuidarse para cuidar”, el 11 de marzo, dedicada al autocuidado y a la gestión emocional de las personas cuidadoras; “Dietética y nutrición”, el 25 de marzo, centrada en adaptar la alimentación a distintas patologías; y un taller sobre confort físico, pendiente de nueva fecha tras su aplazamiento, en el que se abordarán aspectos como la higiene, la movilidad, el descanso o la prevención de úlceras.
Paralelamente, el municipio está estudiando experiencias de otros lugares que han apostado por modelos de “pueblos cuidadores”. Uno de los ejemplos que se está analizando es el de Pescueza, Extremadura, una localidad que ha logrado frenar la despoblación gracias a un proyecto comunitario centrado en el cuidado de las personas mayores. A través de una asociación creada por los propios vecinos, el pueblo ha desarrollado servicios que permiten a sus mayores permanecer en sus casas, evitando traslados a residencias o a viviendas familiares en la ciudad. El proyecto conjunto Pueblo Cuidador viene del “Plan de Cuidados” que se empezó a desarrollar el año pasado dentro del proyecto ULGES 3.0, cumpliendo los ideales de la agenda 2030
Este modelo no solo ha mejorado la calidad de vida de los mayores, sino que también ha contribuido a generar empleo en el propio municipio, con profesionales como animadores socioculturales, psicólogos, fisioterapeutas, enfermeros, auxiliares o cocineros. Además, se han realizado actividades como el Grupo de Voluntariado de Memoria por el patrimonio de la piedra en seco, en el que ya participó gente mayor para fomentar la inclusión de este colectivo.
Inspirándose en experiencias como esta, Vall quiere consolidarse como un pueblo que responda con cercanía e inmediatez a las necesidades de sus vecinos y vecinas. El objetivo es construir una comunidad que no deje a nadie atrás y que permita a las personas mayores envejecer en sus casas, rodeadas de los amigos y vecinos de toda la vida.
Redacción: Joan Flors Martínez