La gestión cinegética, clave en el cuidado de la fauna durante todo el año

La gestión cinegética, clave en el cuidado de la fauna durante todo el año

Con motivo de la celebración de San Antón se pone en valor la gestión ecológica en Vall de Almonacid por parte de los cazadores

Con motivo de la festividad de San Antón, patrón de los animales, Vall de Almonacid celebró el pasado sábado una jornada en la que tradición, convivencia y respeto por la fauna volvieron a darse la mano. Entre los actos destacados se encontró la bendición de los animales, en la que vecinos y vecinas participaron acompañados de sus mascotas, poniendo en valor el vínculo histórico y cotidiano entre las personas y los animales en el mundo rural.

La celebración se completó con la tradicional hoguera en la plaza, alrededor de la cual los vecinos se reunieron en familia para asar, compartir conversación y ahuyentar el frío, reforzando el carácter comunitario de una festividad profundamente arraigada en el municipio.

Más allá de los actos festivos, San Antón es también una fecha propicia para visibilizar el papel que desempeñan los cazadores en el cuidado y la conservación de la fauna. Más allá de la actividad cinegética, los cotos de caza desarrollan durante todo el año una importante labor de gestión medioambiental, orientada a mantener el equilibrio de las especies y la biodiversidad del entorno natural.

Cada coto de caza cuenta con un Plan Técnico de Ordenación Cinegética, aprobado por la Generalitat Valenciana, que regula qué especies pueden cazarse y en qué cantidad. Este documento establece cupos por cazador y día en función de la población existente de cada especie, con el objetivo de evitar tanto la sobreexplotación como la superpoblación.

En el caso de especies con una alta presencia, como el jabalí, los cupos pueden ser muy amplios o incluso ilimitados, ya que su exceso supone un grave problema tanto para el resto de la fauna como para el entorno agrícola. Por el contrario, especies más sensibles como la perdiz cuentan con cupos muy restringidos y días concretos de caza, garantizando así su conservación.

Además del control poblacional, los cazadores realizan tareas de mejora del hábitat que benefician a toda la fauna, sea o no cinegética. Entre estas acciones destacan la instalación y mantenimiento de bebederos, charcas de recogida de agua de lluvia y depósitos, que aseguran la disponibilidad de agua, especialmente durante los meses de verano.

También se llevan a cabo siembras cinegéticas repartidas de forma uniforme por el término municipal, con cultivos de cereal, leguminosas y especies forrajeras que sirven de alimento a perdices, conejos, corzos y muchas otras especies silvestres. Estas infraestructuras son utilizadas por aves, mamíferos y reptiles, convirtiéndose en puntos clave para la supervivencia de la fauna.

En municipios como Vall de Almonacid, estas actuaciones se han reforzado recientemente gracias a una subvención para la mejora de hábitats, con nuevas siembras y la mejora de infraestructuras de captación de agua, como la charca de la Rectoría.

Desde el Corral del Alto se impulsarán experiencias piloto, acciones demostrativas y procesos de transferencia de conocimiento con proyección comarcal, autonómica y nacional, avanzando hacia un modelo alineado con los Centros de Innovación Territorial (CIT) promovidos por el Ministerio.

La gestión cinegética incluye también el control de depredadores, como zorros, urracas o córvidos, siempre bajo normativa, para evitar desequilibrios que puedan poner en peligro a otras especies. Asimismo, en algunos cotos se instalan piedras de sal y puntos minerales para especies como la cabra montés, contribuyendo a su salud y a la prevención de enfermedades.

Todas estas actuaciones demuestran que la caza, entendida como un aprovechamiento regulado y responsable, va de la mano de la conservación del medio natural. En el día de San Antón, tradición y sostenibilidad se unen para reivindicar el papel de los cazadores como gestores del territorio y cuidadores de la fauna, una labor silenciosa que se desarrolla durante todo el año y de la que se beneficia el conjunto del ecosistema.

Con esta iniciativa, Vall de Almonacid apuesta por un modelo de desarrollo rural basado en la colaboración, la experimentación y la activación del patrimonio pecuario, reforzando una narrativa positiva e innovadora sobre el futuro del territorio. El Ayuntamiento se encuentra actualmente en una fase de búsqueda de alianzas estratégicas y abre el proyecto a la participación de instituciones, universidades y agentes del territorio.

Redacción:  Joan Flors Martínez